Han cantado bingo – Lana Corujo
A lo largo de la novela, Corujo utiliza un lenguaje juguetón y poético, creando un ambiente que a menudo se siente mágico y, a la vez, profundamente realista. El volcán, que se erige como un símbolo de la historia, no solo representa el escenario físico, sino que también refleja la turbulencia emocional que habita en las protagonistas. Cada capítulo está marcado con los años de vida de la protagonista, como si el tiempo y la memoria bailaran en un vals interminable, recordándonos que el pasado y el presente están inextricablemente ligados.
La relación entre las hermanas es el corazón palpitante de la narrativa. Corujo nos lleva por un viaje que explora los silencios y las culpas que a menudo se esconden en la familia. La autora capta con maestría el dolor y la belleza de estos lazos, haciendo que la lectura sea un reflejo de la vulnerabilidad que todos compartimos. A medida que la historia avanza, se desvela un suceso traumático que, aunque impactante, es tratado con una calidez inesperada, como un abrazo que consuela incluso en medio del caos.
La crítica ha elogiado la forma en que Corujo desafía la linealidad narrativa, creando un tapiz de emociones y recuerdos que nos invitan a reflexionar sobre la infancia y la pérdida de la inocencia. Cada página está impregnada de una atmósfera que fluctúa entre la nostalgia y la melancolía, haciéndonos sentir tanto la alegría como el miedo que acompaña el crecimiento.
Han cantado bingo es más que una novela; es un viaje hacia lo más profundo de las relaciones humanas, un canto a la complejidad de ser hermana, a la lucha por entender el pasado y a la magia que se encuentra incluso en los momentos de oscuridad. Lana Corujo ha creado un mundo literario del que es difícil escapar, atrapándonos en su prosa y haciéndonos reflexionar sobre quiénes somos y qué significan realmente los lazos que nos unen. Sin duda, es una lectura que deja huella y que invita a la introspección.